Esta es una de las preguntas que más se hacen las madres y los padres en la crianza cuando tienen hijos o hijas adolescentes. ¿Esperar un poco más para evitar problemas o dárselo porque hoy en día es lo normal y no podemos hacer nada por cambiarlo? ¿Será tan malo que tengan un móvil tan pronto? ¿Cambiará su carácter, se aislará y se convertirá en una persona adicta o simplemente sabrá regularse y utilizarlo como una herramienta más?  

Uno de los principales retos para las familias es decidir cómo acompañar a sus hijos en el uso de las TRIC. Sí, probablemente ni te suenen estas siglas (Tecnologías para la Relación, Información y Comunicación) pero la realidad es que se han convertido en una de las principales vías de comunicación y relación para las generaciones más jóvenes. Efectivamente, los Smartphone no son simples teléfonos móviles como los aparatos enormes y pesados que muchos tuvimos en la adolescencia. Son ordenadores con cámaras, micrófonos, localización GPS, distintos canales de conectividad y un sinfín de tecnologías que lo convierten en potentes aparatos para conectarse continuamente y transmitir todo tipo de información. 

La mayoría de personas expertas coinciden en esperar hasta alrededor de los 14 años (algunos hablan incluso de 16) para facilitar el primer móvil, pero según el reciente informe Impacto de la tecnología en la adolescencia realizado por UNICEF, en nuestro país el primer móvil se obtiene a los 11 años. Esta diferencia entre la opinión de profesionales y las decisiones que toman las familias nos puede servir para reflexionar sobre qué nos impulsa a tomar estas decisiones y si nos producen satisfacción y seguridad cuando las tomamos. Evidentemente no existe una edad ideal para usar el primer móvil ya que no hay dos adolescentes iguales. Dependerá no sólo de los años, sino también de la madurez, de las necesidades y de la responsabilidad que se tenga. Pero el momento de tomar esta decisión no le corresponde a la “sociedad” como si de un ente inteligente y todopoderoso se tratara, sino que es una competencia que corresponde a las madres y a los padres, y aquí es donde es fundamental asumir nuestra responsabilidad como tales. 

Algo de Información

Algo fundamental para tomar decisiones es tener información que nos ayude a tomarlas. Si nos fijamos en el informe de UNICEF podemos comprender el uso real que nuestros adolescentes le dan a los teléfonos móviles:

  • El 94,8% de los adolescentes tienen un teléfono con conexión a internet. 
  • 6 de cada 10 adolescentes duermen con el móvil. 
  • El 98,5% tiene una red social y el 61,5% tiene varios perfiles en la misma red social en función del acceso de su familia, conocidos o iguales. 
  • 4 de cada 10 se conectan para no sentirse solos o solas 
  • 1 de cada 3 adolescentes podría tener un “Uso Problemático de Internet” 
  • El 25% de familias admite que hay discusiones semanales por el uso de tecnología. 

Con estos datos no pretendemos asustar ni mucho menos, pero si obtener una visión realista de lo que ocurre en la mayoría de familias. Por eso es fundamental saber si nuestro nuestro hijo o nuestra hija están preparados. 

¿Cómo saber si nuestro hijo o hija está preparado o preparada para llevar un móvil? 

Los indicadores que pueden ayudarnos a saber si posee las capacidades y competencias para gestionar un teléfono tienen que ver con su nivel de madurez, responsabilidad y la capacidad de asumir que vamos a acompañarlos en el camino. Saber definir para qué va a utilizarlo nos ayudará para concretar si es necesario o no en ese momento. Es importante saber las alternativas que tenemos al uso del móvil, por ejemplo, existen relojes con los que comunicarnos y saber dónde están nuestros hijos e hijas u ordenadores de sobremesa para hacer tareas o ver algún video y nos facilitan mucho su control. Otro aspecto importante es conocer cómo gestiona los límites y las normas nuestro hijo o hija, ya que, si le cuesta asumir una negativa o cumplir con un horario, es complicado que pueda estructurarse con un Smartphone. Además, ser capaz de asumir responsabilidades y mostrar autonomía le facilitará hacer un uso adecuado. Por último, es fundamental que sea capaz de entender que los valores con los que nos relacionamos en la vida real deben estar presentes en la red. Eso significa que, si no está bien insultar, acosar o espiar a alguien en la vida real, no debemos hacerlo bajo la sensación de distancia que nos provoca la red. 

Si ha llegado el momento, ¿Qué tener en cuenta? 

Lo primero es que debemos saber qué le estamos dando. Es habitual escuchar a familias decir “yo ya no entiendo esto, hay demasiada brecha porque yo nací en otra época”. Aunque hay parte de real en esta afirmación, es importante no usarla como excusa. Claro que podemos aprender y conocer lo que le estamos dando a nuestros hijos e hijas. Si algo es importante merece la pena dedicarle tiempo, y la protección y seguridad de nuestros hijos e hijas lo es. Es fundamental formarnos en las TRIC (conocer cómo funciona Tictoc, Instagram, quienes son los youtubers, etc. Ademas puede ser una buena oportunidad para aprender junto a ellos y ellas o incluso dejar que nos enseñen.  Algunos tips que nos pueden ayudar: 

  • Mantén buena comunicación. Lo más importante es la relación que tenemos con nuestros hijos e hijas así que hay que cuidarla por encima de todo. Y esto se hace desde la infancia por lo que es fundamental tenerlo muy presente desde el inicio. 
  • Conoce qué herramientas de control parental existen. Es mejor dedicar tiempo a aprender que a discutir por sentirnos engañados. 
  • Entender que la decisión es nuestra, que es revocable y que el aparato es un préstamo para que haga un buen uso, por lo que sigue siendo propiedad nuestra. 
  • Decidir normas en familia. Dónde, cuándo, cuánto y a qué se tiene acceso son aspectos importantes para negociar. Si además dejamos claro lo que ocurre cuando esto no se cumple nos ahorraremos futuros dolores de cabeza y podrán comprender más fácilmente las consecuencias. 
  • Acompañarlos en el uso gradualmente. Necesitan madres y padres que les enseñen a navegar poco a poco, no que les lancen a un mar de contenidos. 

Seamos buenos modelos

Por otro lado hay una realidad, no siempre somos el mejor ejemplo en el uso de los teléfonos móviles. El 36,8% de las madres y los padres utilizan el teléfono durante las comidas y hay una preocupación real por parte de profesionales sobre el uso que hacemos las personas adultas de estos dispositivos delante de los niños y las niñas. Educar es generar una cultura, por lo que necesitamos ser conscientes e intencionales para ser el mejor modelo que podamos. 

Los Smartphone serán parte de su vida y esto no es un problema. De hecho, son aparatos que les facilitarán muchas cosas y les ayudarán a conectar con el mundo de una forma única. Sin miedo y con cabeza podemos acompañarlos en el buen uso. Para eso somos sus padres y madres. 

Si quieres puedes dejarnos un comentario o pregunta. Nuestro equipo está a tu disposición para apoyarte y acompañarte en la crianza. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *