AFECTO

LAS RABIETAS INFANTILES

Durante los primeros años la crianza suele estar llena de emociones que hacen que la vivamos con mucha intensidad. A menudo encontramos momentos felices, risas y algún que otro enfado, pero sin duda alguna algo que suele generar bastantes tensiones a las madres y padres son las “terribles rabietas”. Pensamos que se nos van de las manos, que quizás no lo estamos haciendo bien o incluso que nuestros hijos e hijas tienen “demasiado carácter”. ¿Pero esto es realmente tan negativo? Vamos a analizarlas para comprenderlas mejor

Las rabietas, también llamadas berrinches o pataletas infantiles, son estallidos de emociones intensas con respuestas físicas como quejidos, llantos, gritos, golpes…, que surgen cuando los niños y las niñas no saben expresar qué es lo que les sucede en su interior. Se manifiestan a través de comportamientos inadecuados cargados de energía y actividad que responden a una reacción desproporcionada hacia el motivo de la causa concreta. Suelen comenzar en torno al año y medio pueden extenderse hasta los 5 años de edad alcanzando su punto culminante alrededor de los 2-3 años. 

Como padres y madres puede aparecer un sentimiento de incomprensión cuando emerge este fenómeno; entenderlo como parte del desarrollo evolutivo normal y comprender sus causas y funciones, nos permitirá acompañares de una forma comprensiva, respetuosa, pero también firme y segura. 

¿Por qué surgen las rabietas? 

Para entender cómo funcionan las rabietas es interesante saber que les está ocurriendo a nivel cerebral y entender su proceso madurativo. 

Científicamente es sabido que, aunque poseamos todas las estructuras del Sistema Nervioso desde el nacimiento, el desempeño de las funciones cerebrales estará en construcción hasta la adultez. Es un proceso de maduración cerebral que se va dando de manera paulatina partiendo del funcionamiento de la región inferior, dominada por funciones vitales, impulsos, instintos y que, con tiempo, entrenamiento y aprendizaje, ira completando la región medial (regulación emocional) y funciones más complejas de la región superior que tienen que ver con el razonamiento, el autocontrol o la anticipación de consecuencias. ¿Esto que significa? Que nacemos con el acelerador en pleno funcionamiento pero que aún no tenemos completo el freno, por lo que a veces nos cuesta parar o necesitamos que nos ayuden a hacerlo. 

A partir del año y medio los bebés comienzan a buscar autonomía y desarrollarse como individuos, por lo que poco a poco van mostrándose más oposicionistas cuando no desean algo que las personas adultas les piden y es cuando comienza a llegar la etapa del “no”. Además, al tener un lenguaje limitado tienen dificultades para expresar sus emociones y demandas, que para ellos y ellas son inmediatas, se genera la fórmula perfecta para que surjan las rabietas. 

¿Cuál es la función de estas pataletas? 

Su función principal es contribuir al pleno desarrollo del individuo. La etapa de las rabietas les permite entre otras cosas:   

  • Identificarse como “yo individual” La etapa del “no” les ayuda a entender el “yo”, definiéndose como individuos con intereses y deseos propios. 
  • Establecer apego seguro. El modo en que los padres y las madres gestionan esas situaciones puede contribuir a la magnitud del impacto en el cerebro de los hijos y las hijas. Apoyar, consolar, acompañar, dar espacio o comprender por lo que están pasando, consolida las bases de un apego seguro.  
  • Aprender la tolerancia a la frustración. La frustración es una respuesta emocional normal que se da cuando percibimos que no se puede satisfacer un deseo, por lo que pueden considerarse oportunidades para enseñar habilidades emocionales.    
  • Expresar y canalizar emociones desagradables. Resulta fundamental acompañarles durante el proceso, hacerles comprender que su comportamiento inadecuado no puede repetirse y enseñarles gestionar emociones como la rabia o la tristeza. 
  • Adaptarse en una sociedad con normas y límites. Cuando aparece una rabieta, nuestra respuesta debe ser congruentes con todo ello, así contribuiremos a una adaptación social adecuada.   

¿Cuál es nuestro papel como padre y madre? 

Una vez hemos comprendido que las rabietas forman parte del desarrollo infantil, normalizamos este fenómeno y eliminamos los clásicos prejuicios de considerar a nuestro hijo o nuestra hija como una persona manipuladora, con mal carácter o maleducada, seremos más competentes para enfrentarnos a ellas sin tomárnoslo como algo personal. La adquisición de estrategias que nos ayuden durante este proceso deberá centrarse en dos aspectos fundamentales:  

PREVENCIÓN 

  • Dedicar atención positiva 
  • Establecer pocas normas y límites claros, concisos y coherentes  
  • Conceder control sobre cosas pequeñas 
  • Mantener objetos prohibidos fuera de su vista y alcance 
  • Ofrecer algo distinto a lo que quiere, pero no puede tener 
  • Considerar realmente las peticiones 
  • Conocer sus límites y los nuestros entendiendo el momento 

AFRONTACIÓN 

Una vez que la rabieta ha tenido lugar, existen ideas clave que pueden ayudarnos a manejarlas, algunas de ellas son: 

  • Tener muy presente entender que no es algo personal 
  • Mantener la calma 
  • Mostrar empatía y respeto 
  • Manejarlas atendiendo cuál es su causa 
  • Si se dan en lugares públicos, dañan a terceros o a sí mismos, llevar a un sitio silencioso y seguro para que se tranquilicen 
  • Validar sus emociones 
  • En el momento que empiece a calmarse, ofrecerle una actividad alternativa que le ayude a terminar de salir de la rabieta 
  • Intentar hacerle comprender que se le entiende, pero no puede pedir las cosas de esa forma 

Y para terminar, paciencia, comprensión y sobre todo cariño, que es lo que más necesitan tanto ellos como nosotros y nosotras.

Las rabietas son una parte más de su desarrollo y nuestro papel es acompañarles en ellas. 

Si tienes alguna duda, o te ha servido este post sobre rabietas, nos encantaría que lo comentases en aquí en los comentarios. El quipo PAIF está siempre a tu disposición.

Comentario (1)

  1. Mila
    24 de noviembre de 2021

    Que bueno que se escriban artículos que como este nos ayuden a entender mejor a nuestros pequeños y arrojen un poco de luz a nuestra ignorancia educativa

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